Niebla de Noviembre

“Un vacío,
eso es lo que recuerdo”,
dijo aquella chica,
demasiado joven para haber conocido
todo lo que la vida te puede dar,
pero también todo lo que te puede quitar.

“Es duro,
lo echo de menos”,
dijo esa misma chica,
el mismo día de Noviembre,
un año más tarde.

“No quiero llorar,
no me hace falta”,
continuó esa chica,
otro año más tarde,
ese mismo día de Noviembre.

“No me atrevo a sentir,
sería demasiado doloroso”,
confesó aquella chica,
avergonzada, al sentirse presionada
para hacer un proceso, que no podía hacer.

Cinco años más tarde,
cuando ya no había más opciones,
el dolor tuvo que salir,
desde todos los rincones
del casi vencido cuerpo
de aquella estatua de hielo
en la que se había convertido
aquella joven muchacha.

Un Noviembre más
y la chica se derrumbó,
empezó a sentir
todo aquello que había bloqueado
por miedo a que fuese
demasiado doloroso.

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